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Pizza con base de boniato: una alternativa ligera y accesible para quienes buscan variar la masa tradicional. ¿Te interesa reducir el trigo o probar texturas nuevas en casa? Esta versión es sin gluten y resulta práctica para familias, personas que siguen dietas bajas en carbohidratos y cocineros primerizos.
La receta utiliza pocos ingredientes y dos técnicas de cocción. La freidora de aire reduce tiempos y deja la base firme por fuera. El horno tradicional ofrece una cocción más uniforme y un dorado suave.
Ambas opciones son sencillas y adaptables según el equipo disponible.
En los siguientes apartados encontrarás medidas claras, pasos detallados y recomendaciones para lograr una base estable y sabrosa. También se incluyen variantes para distintos gustos y consejos para evitar que la masa quede húmeda o se desmigaje.
Ingredientes y base: lo esencial para empezar
Para una o dos bases pequeñas necesitarás 150 g de boniato asado (peso pelado), 1 huevo talla M y 60 g de harina de almendras. Una pizca de sal es opcional. Esta mezcla da como resultado una masa sin gluten que aprovecha la humedad del boniato y la capacidad absorbente de la harina de frutos secos.
¿Cómo lograr la textura adecuada? Asa el boniato con piel para limitar la absorción de agua y facilitar una masa menos pegajosa. Si al triturarlo la mezcla queda demasiado húmeda, incorpora una cucharada adicional de harina de almendras hasta obtener una consistencia manejable.
Cocción en freidora de aire: guía práctica paso a paso
Comienza lavando el boniato y cocínalo entero, con piel, en la freidora de aire a 180 °C durante 25–30 minutos. Voltea la pieza a mitad de cocción para lograr un calor uniforme. Pincha con un palillo o brocheta: si sale con poca resistencia, está tierno.
Deja enfriar lo suficiente para manipularlo, pélalo y tritura o machaca con un tenedor hasta obtener un puré homogéneo. Si al triturarlo la mezcla queda demasiado húmeda, incorpora una cucharada adicional de harina de almendras hasta lograr una consistencia manejable.
Añade el huevo batido y los 60 g de harina de almendras al puré. Mezcla con movimientos firmes hasta conseguir una masa densa y ligeramente pegajosa. Refrigera la mezcla unos 30 minutos: así la harina absorberá la humedad y la textura será más manejable para formar las bases.
Divide la masa en porciones y, sobre papel de horno, forma discos de unos 20 cm de diámetro y 1 cm de grosor. Evita estrechar demasiado el borde; deja espacio para el borde característico de la base. Cocina en la freidora a 180 °C entre 8 y 9 minutos, hasta que la superficie esté firme y presente un leve dorado.
No sobrecargues la cesta: lo mejor es cocinar en tandas si tu freidora es pequeña. Tras sacar las bases, deja reposar 3–5 minutos antes de añadir ingredientes. ¿Listo para montar la pizza? El siguiente paso es precocinar la salsa y preparar los toppings.
Montaje y horneado final en la airfryer
Retira las bases con cuidado. Extiende una capa fina de puré de tomate natural. Espolvorea una cantidad moderada de queso rallado y añade el topping elegido, por ejemplo pechuga de pollo desmenuzada, maíz o atún. ¿Buscas que el queso quede fundido pero la base no se reseque? Ajusta el tiempo y la temperatura.
Introduce las bases en la airfryer y cocina 3–4 minutos a 180 °C. Ese breve tiempo permite que el queso se funda y los ingredientes se templen sin comprometer la textura de la base.
Horno tradicional: opción para una cocción más uniforme
Si optas por horno, precaliéntalo a 190 °C con calor arriba y abajo. Forra una bandeja con papel vegetal y extiende la masa formando una base de aproximadamente 1 cm de grosor. Hornea 15–18 minutos, hasta que la superficie esté firme y los bordes comiencen a dorarse.
Añade el topping y gratina 5–8 minutos para fundir el queso y terminar la cocción. Truco práctico: si la parte superior se dora antes que la base, baja la bandeja un nivel en los últimos minutos para evitar que el topping se queme mientras la base termina de hacerse.
Temperaturas y tiempos clave: Airfryer 180 °C — 3–4 min; Horno 190 °C — base 15–18 min, gratinado 5–8 min. Último dato relevante: controla visualmente el dorado y retira cuando el queso esté fundido y la base firme al tacto.
Variaciones y sugerencias de topping
Tras controlar el dorado y retirar las bases, elige el topping según la edad y el gusto. Base de boniato ofrece una textura suave y admite muchas combinaciones.
Para niños: combina puré de tomate natural, queso suave y pollo desmenuzado. Es una opción familiar y fácil de masticar. ¿Buscas más color? Añade pimiento asado cortado fino.
Para bebés: omite la sal y selecciona ingredientes blandos y bien cocidos. Queso fresco desmenuzado, puré de verduras o pollo triturado funcionan bien. Evita trozos duros y perfumes fuertes.
Para adultos: prueba verduras asadas, atún al natural o mezclas de quesos curados. También funcionan hierbas frescas como orégano o albahaca para realzar sabores sin añadir sal.
Variaciones y sustituciones: reemplaza la harina de almendras por otra harina baja en hidratos si buscas alternativas. Prueba harina de coco o mezclas específicas para dietas cetogénicas.
¿Te apetece experimentar? Combina toppings suaves y fuertes en porciones pequeñas para encontrar el equilibrio ideal.
Último dato relevante: adapta siempre la sal y la textura según la edad del comensal y retira cuando la base esté firme al tacto.
Cómo conservar y recalentar las bases de boniato
¿Quieres guardar sobrantes para otra ocasión? Deja enfriar por completo las bases y sepáralas con papel vegetal antes de congelar. Así evitas que se peguen y conservas la textura.
Para recalentar, usa la freidora de aire o el horno hasta que estén templadas. Coloca papel de horno o papel perforado en la bandeja o cesta para impedir que la base se adhiera.
Si la masa queda demasiado blanda, prueba a añadir una cucharada extra de harina de almendras y refrigera por más tiempo antes de hornear. Ese ajuste mejora la consistencia sin cambiar el sabor.
La pizza con base de boniato admite variaciones fáciles: modifica toppings y tiempos de cocción según la edad y preferencias de los comensales. Último dato relevante: adapta siempre la sal y la textura según la edad del comensal y retira cuando la base esté firme al tacto.