En el panorama gastronómico actual, la cocina argentina está viviendo una transformación significativa. Dolli Irigoyen, una de las voces más influyentes en este ámbito, ha sido seleccionada como jurado del Prix Baron B – Édition Cuisineun premio que reconoce proyectos gastronómicos que combinan excelencia culinaria con compromiso ambiental y social.
En una entrevista exclusiva, Irigoyen reflexiona sobre el momento histórico que atraviesa la gastronomía argentina, destacando la importancia de los productores localeslas raíces culturales y los cambios generacionales en la cocina.
Una cocina con identidad territorial
Para Irigoyen, evaluar una propuesta gastronómica hoy va más allá de la calidad del plato. «Es fundamental considerar la historia del producto, la sustentabilidad, el territorio y la identidad de cada región«, explica. La chef destaca que la gastronomía argentina está consolidándose internacionalmente gracias a un cambio de paradigma que pone el foco en el producto y el territorio.
«Argentina es un país diverso, con distintas regiones, climas y culturas«, señala Irigoyen. Esta diversidad se refleja en las cocinas locales, dando una identidad única a la gastronomía nacional. Aunque la carne sigue siendo un emblema, la cocina argentina también está contando las historias de cada provincia y territorio.
La nueva generación de chefs
Irigoyen observa con entusiasmo el crecimiento de jóvenes cocineros que viajan, se forman y regresan al país para desarrollar proyectos propios. «Me entusiasma que se inspiren en Argentina y construyan una cocina con identidad«, afirma. Esta tendencia de «volver al origen» no es una nostalgia, sino una forma de construir futuro, valorando la historia y las tradiciones.
La relación entre cocineros y productores también ha cambiado. «El productor ocupa un papel preponderante«, destaca Irigoyen. Los cocineros conocen a quienes producen sus alimentos, visitan sus lugares de trabajo y recorren el país en busca de productos con identidad propia.
El impacto social y ambiental
El Prix Baron B no solo evalúa la excelencia gastronómica, sino también el impacto ambiental y social de los proyectos. Para Irigoyen, este enfoque es fundamental. «La cocina tiene una enorme capacidad de transformación«, afirma. Es importante considerar toda la historia detrás de un plato, desde la inspiración hasta el impacto en la sociedad y el ambiente.
Después de décadas en la industria, Irigoyen sigue buscando la emoción en cada experiencia gastronómica. «Cada vez que recorro Argentina encuentro algo nuevo«, comenta. La diversidad de productos, historias y talentos en cada región sigue sorprendiéndola.
Argentina está viviendo un momento de gran reconocimiento en el ámbito gastronómico. Distinciones como Michelin y Latin America’s 50 Best Restaurants ponen en valor el talento y la riqueza culinaria del país. Además, Irigoyen observa una transformación positiva en la participación de las mujeres en la gastronomía profesional.



