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20 julio 2026

Testosterona en EE.UU.: el gobierno de Trump impulsa cambios en su acceso

El gobierno de Trump busca agilizar el acceso a la testosterona, generando un debate sobre sus beneficios y riesgos para la salud masculina.

Testosterona en EE.UU.: el gobierno de Trump impulsa cambios en su acceso

El gobierno del presidente estadounidense Donald Trump está impulsando una iniciativa para facilitar el acceso a la testosterona para los hombres. Esta medida, respaldada por el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr. y otros altos funcionarios, se alinea con las recomendaciones de influencers y conductores de podcasts que promueven la hormona como un medio para aumentar la masa muscular y la energía.

Recientemente, el secretario de Defensa Pete Hegseth anunció que las fuerzas armadas comenzarían a realizar pruebas de detección de bajos niveles de testosterona, ofreciendo la hormona para optimizar el rendimiento de los soldados. Sin embargo, la idea de que la testosterona es un elixir universal para la fuerza y vitalidad no está respaldada por la ciencia.

Nuevas investigaciones y cambios regulatorios

Expertos médicos señalan que una década de investigaciones nuevas ha reafirmado los beneficios de la testosterona para la salud sexual, a la vez que ha apaciguado las preocupaciones sobre su impacto en el corazón. El doctor Justin Dubin urólogo del Instituto Oncológico de Miami, destaca que muchos profesionales de la salud han sido educados para considerar estos problemas como reales, lo que ha generado reticencia a solicitar pruebas de testosterona o a ofrecer terapia hormonal a los pacientes.

El año pasado, la Administración de Alimentos y medicamentos (FDA) eliminó una advertencia de seguridad que indicaba los riesgos cardíacos asociados con la testosterona, basándose en datos recientes que no mostraron un aumento en estos problemas. Además, la agencia propuso modificar las instrucciones de prescripción para facilitar el uso de testosterona en síntomas relacionados con la edad, como la disminución de la libido y la disfunción eréctil.

El debate sobre el diagnóstico y tratamiento

La testosterona fue aprobada en la década de 1950 para tratar el hipogonadismo una afección definida por niveles bajos de esta hormona causados por problemas médicos que afectan los testículos u otros órganos. Los niveles de testosterona disminuyen de manera natural con la edad y pueden afectar la función sexual, el estado de ánimo, la densidad ósea y otros aspectos. La cuestión de cómo diagnosticar y tratar a los hombres con estos problemas ha sido objeto de debate entre los investigadores desde hace mucho tiempo.

El doctor Shalender Bhasin de la Facultad de Medicina de Harvard, explica que estos síntomas se superponen con los síntomas del envejecimiento en los hombres, lo que genera un alto riesgo de diagnóstico erróneo. Bhasin también destaca que la mayor disposición a recetar testosterona refleja una creciente aceptación de la gravedad de los problemas de salud sexual masculina, comenzando con la introducción del Viagra en la década de 1990.

Preocupaciones sobre la sobreprescripción

La posibilidad de que se recete testosterona en exceso es una preocupación válida. En la década de 2010, las farmacéuticas invirtieron millones de dólares en anuncios de televisión para geles, parches y otros productos que prometían alivio para la ‘T baja’ (testosterona baja). A pesar de que estos medicamentos generaron más de 2 mil millones de dólares en ventas anuales para 2013, la FDA había impuesto restricciones debido a la falta de evidencia sobre su efectividad para la mayoría de los síntomas descritos.

Recientemente, la FDA ha señalado que los datos actualizados justifican una flexibilización de las restricciones, tras un estudio que no mostró diferencias significativas en la incidencia de problemas cardíacos entre hombres tratados con testosterona y aquellos que recibieron un placebo. Sin embargo, los expertos advierten que los hombres que desean tener hijos en el futuro no deberían tomar testosterona, ya que esta puede interferir con la producción natural de esperma. Además, aquellos con antecedentes de cáncer de próstata o en riesgo de padecerlo deben ser evaluados con precaución.

Autor

María Vázquez

María Vázquez, zaragozana de 38 años con gafas y mirada analítica, rememora haber cubierto la crecida del Ebro en 2015 desde la ribera del Actur. Afirma la necesidad de rigor y contexto en cada pieza; es licenciada en Historia por la Universidad de Zaragoza y mantiene una columna semanal sobre vida urbana y políticas públicas.