En la bulliciosa Ciudad de México, dos restaurantes destacan por ofrecer experiencias culinarias que transportan a los comensales a la costa. Mariscos El Pechocho y Casamarena son dos joyas gastronómicas que no puedes dejar de visitar si eres amante de los sabores del mar.
En un mundo donde el tiempo y el presupuesto a menudo limitan nuestras escapadas, estos restaurantes se convierten en un refugio perfecto para disfrutar de la frescura y los sabores del mar sin necesidad de viajar. Desde aguachiles que sí pican hasta fuentes de mariscos frescos, cada uno ofrece una experiencia única que vale la pena explorar.
Mariscos El Pechocho: Un Oasis Sinaloense en la CDMX
Mariscos El Pechocho es un pequeño rincón de Sinaloa ubicado en el corazón de la Ciudad de México. Este restaurante, situado cerca del Ángel de la Independencia, se ha ganado la fama por sus aguachiles picantes y su ambiente playero. Desde que cruzas su fachada, te sientes transportado a la costa, listo para disfrutar de mariscos frescos y una carta de bebidas que incluye desde aguas frescas hasta licuachelas.
El menú de El Pechocho es una celebración de los sabores sinaloenses. Entre los imperdibles están el ceviche de sierra el callo de hacha los camarones zarandeados la tostada Embarazada y la tradicional sopa 7 Palos. Para acompañar, no puedes dejar de probar las micheladas bien frías y las aguas de sabor. Un detalle que hace especial a este lugar es el agua de coco servida directamente en un coco, que puedes disfrutar tanto en su forma líquida como comiendo la pulpa.
La historia detrás del nombre de El Pechocho es tan interesante como su menú. El nombre hace referencia a un famoso delfín de la bahía de Topolobampo, en Sinaloa, conocido por su convivencia amistosa con pescadores y visitantes desde hace más de tres décadas. Este delfín se ha convertido en un símbolo de la región y en parte de la identidad de Topolobampo, llevando su nombre hasta este rincón sinaloense en la CDMX.
Casamarena: Un Brunch Dominical con Sabores del Mar
En el exclusivo barrio de Polanco, Casamarena ofrece una experiencia única los domingos con su brunch de mariscos. Este restaurante, que se define como una casa entre dos mares reúne sabores del Pacífico y del Golfo de México en un ambiente que evoca la costa. La terraza del restaurante, con sus copas de árboles filtrando la luz, es el lugar perfecto para disfrutar de una mañana relajada.
El brunch de Casamarena está diseñado como un recorrido de tres tiempos para compartir. Comienza con opciones como pan dulce, fruta de temporada, yogur griego con granola y pancakes con maple y tocino. El segundo tiempo es el plato fuerte: una fuente de mariscos al centro de la mesa que incluye ostiones naturales, almejas rasuradas, camarones jumbo, mejillones escabechados, cóctel Acapulco, aguachile estilo Sinaloa y una variedad de ceviches. Para acompañar, hay tartar de jalapeño y mayonesa de chipotle para dipear los mariscos.
El tercer tiempo ofrece una selección de platillos especiales, como huevos con machaca, rancheros, omelette de la casa, chilaquiles con rib-eye, enchiladas suizas, pescadillas, caldo de camarón y fideo seco. Entre las opciones más destacadas están el mac & cheese con salmón y la lasaña de camarón y pulpo. La experiencia incluye café, jugo verde o de naranja, té, agua natural y mineral.
El brunch de Casamarena tiene un costo de $890 por persona, mientras que la experiencia Free Flow Cava, que incluye copas de vino, cerveza nacional y coctelería, tiene un precio de $1,350. Para quienes desean llevar la experiencia un paso más allá, el brunch con champagne tiene un costo de $1,990. Esta experiencia está disponible todos los domingos de 9:00 a 14:00 horas, ofreciendo suficiente tiempo para disfrutar de los mariscos frescos sin ninguna prisa.
Si eres un amante de los mariscos y buscas una experiencia diferente en la Ciudad de México, tanto Mariscos El Pechocho como Casamarena son opciones que no puedes dejar de probar. Desde los sabores picantes de Sinaloa hasta los mariscos frescos de la costa, estos restaurantes te transportarán al mar sin necesidad de salir de la ciudad.



