La Concurso Oficial de Tapas de Zaragoza y Provincia vuelve a abrir sus puertas, pero esta edición supera todas las anteriores: 171 establecimientos han enviado sus creaciones, una cifra que la organización califica como histórica. El certamen, que se celebra anualmente, reúne a bares y restaurantes de la capital y de municipios de la provincia, todos con el objetivo de ganar el codiciado título de mejor tapa del año.
El alcance del concurso no se limita al centro urbano. Los participantes provienen de zonas tan distintas como Actur, Casco Histórico, Las Fuentes, Torrero o el propio Actur, y también de municipios periféricos que forman la comarca. Cada barrio ha preparado una lista de propuestas que reflejan tanto la tradición aragonesa como la experimentación contemporánea, creando una galería culinaria que se despliega por toda la ciudad.
El concurso y su magnitud: cifras y organización
Con un registro de 171 locales inscritos, la edición 2026 marca un hito en la historia del certamen. La propia entidad organizadora ha señalado que la diversidad de participantes permite que la competición sea un verdadero termómetro de la escena gastronómica local. Los jurados, compuestos por chefs reconocidos, críticos y representantes institucionales, evaluarán cada tapa bajo criterios de originalidad, presentación, equilibrio de sabores y respeto a la identidad aragonesa.
El proceso de inscripción se realizó a través de una plataforma digital que facilitó la carga de fichas técnicas y fotografías. Cada establecimiento tuvo que describir su propuesta en menos de 200 caracteres, indicando ingredientes, técnica y, en algunos casos, una breve historia que justifique la creación. Esta rigurosidad ha garantizado que, pese al gran número de participantes, la calidad y la claridad de la información se mantengan altas.
Tapas destacadas por barrios
Para ayudar al público a localizar las propuestas, la organización ha agrupado los platos por zona. A continuación, se presentan algunos ejemplos representativos de cada sector, resaltando la variedad de enfoques que conviven en la misma ciudad.
Centro de Zaragoza
En el corazón de la capital, locales como ARGA Restaurante rinden homenaje al río Cinca, mientras que BASHO Café cuenta la historia de una amistad a través de su “Manigua maña”. Otros experimentan con texturas: EL TRICICLO presenta un “Donut de salmón”, y LOOM ofrece una serie de mini-tapas que van desde “La Chilindriina” hasta “La Rusica”.
Casco Histórico
En el entorno medieval, la creatividad sigue la pista del patrimonio. ASALTO 7 sorprende con su “Chancho rengo”, y CALDERO MÁGICO brinda una “Torrija mágica” que mezcla tradición y toque contemporáneo. EL ESCABECHE apuesta por la audacia con “El tricornio”, y SOHO combina la historia de la región con una “Gilda de Graus”.
Actur y alrededores
El distrito de Actur muestra su lado más vanguardista: HARPER sirve un “Airbag de ternasco” y EL PUCHERICO DE LUNA despliega una variedad que incluye “Pulpo Pol” y “Tres de Aragón”. MATRIZ DE GÓMEZ (ficticio para ejemplo) presenta una “Capricho de huerta y mar” que combina productos del campo y del litoral.
Barrios periféricos y comarca
En localidades como Almozara y Delicias, la oferta se inclina hacia la reinterpretación de clásicos: ALMANSA ofrece una “Explosión tropical” y MAS TORRES presenta “Cachopin”. En la zona de Casablanca y Parque Venecia, la fusión internacional es protagonista: AMBIGÚ crea un “Bocado de pato al Oporto y espuma de foie”, mientras que LA BARRICA DE NAO lleva la almeja a una versión “maña”. Cada propuesta refleja la identidad del barrio y la apuesta por la innovación.
El amplio abanico de tapas permite a los comensales diseñar su propio itinerario gastronómico, descubriendo desde “Marea tropical” hasta “Vinagrín” y “Brioche de ternasquita Pibil 2.0”. La competición, más que una simple lucha por el premio, se ha convertido en una ruta de descubrimiento que ilumina la riqueza culinaria de Zaragoza y su provincia.



