En el corazón de Las Marianas, un pintoresco pueblo a 140 kilómetros de Buenos Aires, se esconde un tesoro culinario que atrae a cientos de visitantes cada fin de semana. Irma Angrigiani, una mujer de 88 años, es la guardiana de una receta secreta que ha mantenido intacta durante 66 años: sus famosos ravioles caseros.
Cada domingo, desde las 6 de la mañana, Irma se sumerge en su cocina, un espacio que ha sido testigo de décadas de dedicación y amor por la gastronomía. Su restaurante, ubicado en un antiguo hotel de pueblo, es el epicentro de una tradición que ha trascendido generaciones y que ha convertido a Las Marianas en un destino de escapadas gastronómicas.
Una tradición que comenzó en el ferrocarril
La historia de Irma y sus ravioles se remonta a una época en la que el ferrocarril marcaba el pulso de la vida en Las Marianas. Irma Angrigiani nació en Navarro pero se trasladó al pueblo tras casarse con el hijo de la familia Camacci. El edificio que ahora alberga su restaurante era entonces un bar, hotel y restaurante, donde su suegra preparaba ravioles que eran famosos entre los pasajeros del tren y los peones rurales.
Con el tiempo, Irma tomó el relevo y mantuvo viva esta tradición, a pesar de los cambios que ha sufrido el pueblo a lo largo de los años. Su cocina, una antigua cocina de hierro fundido a leña, sigue siendo su territorio, un espacio donde el tiempo parece haberse detenido.
Los domingos son sagrados para los ravioles
Los ravioles de Irma son un plato exclusivo que solo se sirve los domingos. Elaborados con productos frescos de la huerta agroecológica del pueblo, estos ravioles de verdura son el principal atractivo del menú. Sin embargo, los sábados también ofrecen una deliciosa variedad de platos caseros, como canelones, tallarines y carne al horno.
El menú completo, que incluye entrada, plato principal, postre y una selección de dulces tradicionales como panqueques con dulce de leche y flan, cuesta $40.000 por persona. Las reservas suelen agotarse con anticipación, lo que demuestra la popularidad de este restaurante familiar.
Un legado familiar y un destino turístico
Irma no está sola en esta aventura culinaria. Su hijo Andrés y su nieto Nahuel la acompañan en el restaurante, aprendiendo los secretos de la cocina familiar. Nahuel, quien decidió dejar su trabajo en Navarro para instalarse definitivamente junto a su abuela, ha aprendido todo lo que sabe de ella.
El boca a boca ha hecho el resto. Hoy, familias de Buenos Aires, Mercedes, Luján y otros puntos de la provincia llegan a Las Marianas especialmente para probar los ravioles de Irma. Incluso hay quienes reservan con semanas de anticipación para asegurar su lugar en el restaurante.
Las Marianas: un pueblo con historia y encanto
Las Marianas nació alrededor del ferrocarril en 1908, y durante décadas, el tren fue mucho más que un medio de transporte. Sin embargo, el cierre del ramal en los años noventa redujo drásticamente la actividad en el pueblo. En los últimos años, el turismo rural ha comenzado a reescribir la historia de Las Marianas.
La antigua estación de tren, ahora convertida en centro de jubilados, conserva buena parte de su arquitectura original. En uno de los galpones funciona un museo con objetos donados por los vecinos y un mercado de productos regionales. Cerca de allí, la huerta agroecológica abastece de verduras frescas al pueblo, incluyendo el restaurante de Irma.
Los fines de semana, los visitantes pueden disfrutar de un paseo en una zorrita por las vías de trocha angosta, caminar por senderos rurales o visitar la feria de emprendedores. La plaza central, con su capilla Santa Teresita, es otro de los puntos de interés del pueblo.

