Final de Top Chef: Dulces y Famosos, quiénes llegaron al duelo final

La final de Top Chef: Dulces y Famosos puso a prueba a Belén Esteban, Samantha Ballentines, Roi Méndez, Ivana Rodríguez y Benita con retos sobre el pasado, el presente y el futuro de la repostería

La gran final de Top Chef: Dulces y Famosos llegó a La 1 con un formato pensado para someter a cinco concursantes populares a pruebas consecutivas de gran tensión. En la noche del 15 de abril se enfrentaron Belén Esteban, Samantha Ballentines, Roi Méndez, Ivana Rodríguez y Benita en una gala en la que se combinaron la técnica repostera y las historias personales tras los postres.

Presentó la velada Paula Vázquez, mientras que el jurado estuvo formado por los pasteleros Paco Roncero, Osvaldo Gross y la veterana Eva Arguiñano, que marcaron criterios y votaron eliminaciones.

El cierre de temporada ofreció además un incentivo solidario: el vencedor obtendría el título de primer pastelero Top Chef de España y donaría 100.000 euros a la ONG que eligiera.

La mecánica de la final incluía cuatro pruebas consecutivas con una eliminación en cada una, una estructura pensada para filtrar capacidades técnicas y creatividad bajo presión. En escena también participó la escritora Rosa Cobo como invitada en una de las pruebas con un papel de pronóstico.

Formato de la final y lógica de evaluación

La noche se articuló en torno a tres grandes ejes temáticos: el pasado, el presente y el futuro, y cada reto fue diseñado por los miembros del jurado para explorar distintas habilidades. La regla no era solo la originalidad, sino también la ejecución: textura, sabor y montaje contaban por igual. Eva Arguiñano resumió la filosofía de la velada con una frase que marcó la tensión entre líneas: «se valorará lo mejor y lo peor de cada participante», una advertencia que anticipó los giros de la noche.

La primera eliminatoria: recrear el peor postre

En la prueba que evocaba el pasado, cada finalista debía rehacer el peor postre que había presentado durante la temporada. Con una hora en el reloj, los desafíos técnicos se pusieron a prueba: la preparación de masas, la uniformidad en porciones y el equilibrio entre dulzor y textura. Benita fue la primera en abandonar la final al no cumplir los estándares exigidos en su propuesta, que consistía en reproducir seis galletas de la abuela. Aunque su evolución fue valorada en algunos aspectos, el jurado consideró que no alcanzó la precisión requerida frente a sus rivales.

Creaciones destacadas en la primera ronda

Durante esa sesión surgieron platos con carga emocional: Ivana Rodríguez eligió unos alfajores en recuerdo de su padre; Samantha Ballentines presentó unas tortitas japonesas como «postre de enamorados»; Belén Esteban intentó una tarta nupcial con algunos percances y Roi sorprendió con unas pastas basadas en una base de galleta. Los comentarios técnicos de Paco Roncero y Osvaldo Gross se centraron en el trabajo de recetas clásicas y la corrección de fallos que, a ojos del jurado, podían ser determinantes.

El presente y el desafío del montaje

La segunda prueba, diseñada por Paco Roncero, se centró en el presente y exigió a los finalistas confeccionar dos tartas idénticas de distinto tamaño y decorarlas con personalidad propia. El reto buscaba medir consistencia, técnica en capas y sentido estético. Samantha Ballentines, que había sido favorita para muchos espectadores por su creatividad, cometió errores en la decoración —ausencia de armonía cromática y pocos accesorios— y, pese a su carisma, fue la segunda expulsada de la noche. Su salida emocionó a la audiencia que reconoció en ella un papel rompedor en la televisión pública.

Reacciones y fallos que marcaron eliminaciones

En paralelo, Ivana combinó su tarta con el vestido rojo que llevaba, aunque olvidó un elemento de la presentación; Belén Esteban sufrió un accidente en el montaje al caerse una porción de su pastel pero logró recomponerse ante las críticas; Roi, cuya pieza fue descrita por sus compañeros como un posible desastre, logró convencer al jurado y ser calificado de «espectacular» por su capacidad para sobreponerse a los nervios. Esas reacciones subrayaron cómo la perfección estética y la resistencia bajo presión influyeron en las decisiones del jurado.

El futuro: chocolate en cubos y la definición del podio

El reto final antes del cara a cara se inspiró en el futuro y fue propuesto por Osvaldo Gross. Los participantes debían elaborar tres cuadrados de chocolate de tamaños distintos y ensamblarlos en equilibrio unos sobre otros; el jurado no cató los chocolates, por lo que la dificultad residía en la construcción y la estabilidad del conjunto. Tras dos horas de trabajo, Belén Esteban quedó a un paso del podio al no culminar con la precisión necesaria en el montaje. Finalmente, Ivana Rodríguez y Roi Méndez se clasificaron para la gran final presencial.

La gala que coronó al primer pastelero Top Chef de España combinó técnica, emoción y un formato que premia la versatilidad. Las pruebas sobre pasado, presente y futuro dejaron claras las prioridades del concurso: dominio técnico, capacidad para contar historias a través de un postre y resiliencia frente a imprevistos. Aunque la noche tuvo varias expulsiones sorpresivas, también ofreció momentos de conexión entre concursantes, guiños al público y un cierre pensado para celebrar la repostería en televisión.

Scritto da Roberto Marini

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