En la ciudad de Toluca, la Feria del Alfeñique ha sido el escenario de una propuesta dulce que rompe con los esquemas tradicionales: el helado modelado en forma de calavera o Catrina. A diferencia de los clásicos de chocolate, alfeñique o amaranto, este postre se presenta sobre un cono de galleta y se ofrece en varios sabores, destacando frutos rojos, coco y chocolate. Cada pieza tiene un precio de 90 pesos y permanecerá disponible hasta el 4 de noviembre, fecha límite de la feria.
El impulso comercial ha sido notable; el negocio que lo produce pasó de vender 50 unidades diarias a prácticamente 150 en pocos días. Entre los clientes satisfechos se encuentra Sara Pamela, quien tras ver la oferta en redes sociales se dirigió al centro, cerca de Los Portales, para adquirir una Catrina de helado de coco. La experiencia, según su relato, combina la estética de la tradición con la satisfacción del paladar, y su pareja también quedó engalanado por el sabor.
La muñeca Catrina de Mattel: moda vintage y símbolos del Día de los Muertos
En paralelo, la multinacional de juguetes Mattel lanzó una edición limitada de muñeca Catrina pensada como homenaje a la icónica figura que personifica la muerte con elegancia. Presentada el 10 de octubre a través de la cuenta oficial de la compañía, la muñeca exhibe maquillaje de calavera, un sombrero amplio y bordados que recrean esqueletos y rosas. Su vestuario incluye una falda de dos capas con diseños coloridos y detalles en encaje, junto a un abanico lenticular con forma de calavera.
Los detalles técnicos de la muñeca resaltan su articulación: brazos móviles y uñas largas, aunque la marca advierte que los colores pueden variar entre unidades. Esta pieza se inscribe dentro de la estrategia de Mattel de lanzar productos estacionales que conecten con festividades culturales, y busca posicionarse tanto como objeto de colección como juguete para niños que descubran la tradición mexicana.
Impacto cultural y comercial de ambas iniciativas
Ambas creaciones, el helado de calavera y la muñeca Catrina, comparten un objetivo claro: revitalizar el Día de los Muertos mediante formatos novedosos. Mientras el postre permite que los consumidores celebren con el paladar, la muñeca ofrece una experiencia visual y lúdica. Los dos productos se benefician del reconocimiento internacional de la festividad, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, y aprovechan la temporada de noviembre para maximizar ventas y difusión.
En última instancia, Toluca se consolida como un punto de encuentro donde la gastronomía y el entretenimiento se funden para rendir homenaje a los difuntos. La aceptación del público sugiere que la combinación de tradición y creatividad seguirá generando propuestas que trasciendan lo convencional, invitando a nuevas generaciones a participar de la celebración con sabores, colores y figuras que honran la memoria de los seres queridos.



