El aguacate ha trascendido las fronteras de México para convertirse en un ingrediente estrella a nivel mundial. Su versatilidad en la cocina y sus beneficios nutricionales lo han posicionado como un alimento indispensable. Pero, ¿qué hace especial a este fruto y cómo ha logrado tal éxito?
Desde las humildes huertas familiares hasta las mesas más exclusivas, el aguacate es un símbolo de la gastronomía mexicana. Su presencia es constante en platos tradicionales como el guacamole, las enchiladas y los tacos, pero también ha encontrado su lugar en la cocina internacional. México, como principal productor mundial, no solo satisface la demanda interna, sino que exporta este oro verde a los cuatro rincones del planeta.
Un viaje a través del tiempo: la historia del aguacate
El aguacate, originario de Mesoamérica tiene una historia que se remonta a miles de años. Su nombre proviene del náhuatl ahuacatl y su domesticación comenzó en el actual territorio mexicano. Investigaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) revelan que el aguacate pertenece a la familia botánica Lauraceae con registros fósiles que datan de hace 50 millones de años.
Durante la última glaciación, hace entre 18 y 24 mil años, el aguacate migró hacia el sur en busca de climas más favorables. Fue en el Valle de Tehuacán en la región del Balsas, donde encontró las condiciones ideales para establecerse y diversificarse. La evidencia más antigua de su consumo se encontró en una cueva de Coxcatlán, Puebla con una antigüedad de entre siete y ocho mil años.
Para los pueblos mesoamericanos, el aguacate no solo era un alimento, sino que también tenía usos medicinales y un significado profundo en su cosmovisión. Cuando los españoles llegaron al continente, ya existían diversas variedades conocidas y documentadas en obras como la Historia general de las cosas de la Nueva España de fray Bernardino de Sahagún.
México, líder mundial en producción de aguacate
México no solo es el mayor productor de aguacate a nivel mundial, sino que también es uno de los principales exportadores. Según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) el aguacate representa el 44.6% del valor de las exportaciones mundiales de este fruto. En 2026, las exportaciones alcanzaron los 3,927 millones de dólares, posicionándose como el tercer producto agroalimentario más exportado por México, solo superado por la cerveza y el tequila.
Estados Unidos es el principal mercado para el aguacate mexicano, con compras por 3,485 millones de dólares en 2026. Le siguen Canadá y Japón, con importaciones por 219 y 102 millones de dólares, respectivamente. La producción nacional en ese año alcanzó las 2,761,328 toneladas, cultivadas en 263,212 hectáreas distribuidas en 30 entidades del país.
Michoacán es el mayor productor, aportando el 72.6% de la producción nacional, seguido por Jalisco con 12% y el Estado de México con 5%. La variedad Hass domina la producción, representando cerca del 98% del volumen nacional debido a su alta productividad y aceptación en los mercados internacionales.
El aguacate de Morelos: calidad y tradición
Aunque Morelos no es el mayor productor de aguacate, su calidad y sabor lo han posicionado en el quinto lugar nacional en producción. Con una superficie de 6,34 hectáreas dedicadas al cultivo, el aguacate morelense se destaca por su sabor y los altos estándares sanitarios de sus zonas de producción. Los municipios de Ocuituco y Tetecala son conocidos por sus variedades Hass, Fuerte y Criollo.
El aguacate es un alimento versátil y nutritivo que puede disfrutarse de muchas maneras. Desde un simple guacamole hasta elaboradas sopas frías o tartares, las posibilidades son infinitas. Su textura cremosa y su rico sabor lo convierten en un ingrediente ideal para cualquier ocasión.
En el marco del Día Mundial del Aguacate celebrado cada 31 de julio, es un buen momento para apreciar y disfrutar de este fruto que ha conquistado el mundo. Ya sea en la cocina tradicional mexicana o en platos innovadores, el aguacate sigue siendo un símbolo de la riqueza culinaria de México.



