En los últimos años México ha experimentado un notable envejecimiento demográfico. Más de 19 millones de personas tienen 60 años o más, lo que representa cerca del 15 % de la población total. Este fenómeno plantea retos en salud, pensiones y, sobre todo, en la nutrición de los adultos mayores, ya que una dieta insuficiente acelera la pérdida de funcionalidad y la aparición de enfermedades crónicas.
El envejecimiento saludable depende de la detección temprana de deficiencias y del acceso a servicios especializados. A continuación se presentan los principales datos que evidencian la magnitud del problema y las respuestas institucionales disponibles.
Desafíos nutricionales que enfrenta la población mayor en México
Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2023-2024, el 14,8 % de los mayores de 60 años padece desnutrición, el 12,1 % sufre de anemia y el 11,8 % muestra una baja masa muscular. Estas condiciones reducen la fuerza, la movilidad y la autonomía, incrementando el riesgo de caídas y hospitalizaciones. Asimismo, la Encuesta Intercensal 2025 reveló que 6,4 millones de personas conviven con alguna discapacidad; de ellos, el 51 % corresponde a adultos mayores, destacándose dificultades al caminar (49,1 %), ver (41,8 %) y oír (20,2 %).
El aislamiento social también es una amenaza: cerca de un millón de hogares están compuestos por una sola persona mayor y, durante la pandemia, el 27,1 % de los mayores de 65 años vivía solo, cifra que se traduce en altos niveles de soledad y vulnerabilidad frente a problemas de salud mental y física.
Red de atención del INAPAM: consulta nutricional gratuita y valoraciones gerontológicas
El Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) ofrece, a través del Centro de Atención Integral (CAI) Universidad, valoraciones nutricionales gratuitas dirigidas a personas de 60 años o más. Un nutriólogo especializado en gerontología evalúa el estado nutricional, identifica carencias de micronutrientes y plantea ajustes alimentarios acorde a enfermedades prevalentes como diabetes, hipertensión arterial o insuficiencia renal.
¿Cómo se lleva a cabo la valoración?
Durante la cita se revisan peso, índice de masa corporal, apetito y hábitos de ingestión. Se realizan pruebas de laboratorio cuando es necesario, y se brinda orientación sobre porciones, combinaciones de alimentos y horarios de comidas. El objetivo no es esperar a que aparezca una enfermedad, sino prevenir y fortalecer la energía y la funcionalidad mediante una alimentación personalizada.
Claves para mantener una vejez saludable: alimentación, ejercicio y salud ósea
Una estrategia integral combina tres pilares: dieta equilibrada, actividad física adaptada y cuidado de la salud ósea. Cada uno de ellos está respaldado por evidencia científica y resulta fundamental para contrarrestar la desnutrición, la pérdida muscular y el riesgo de fracturas.
Alimentación balanceada y micronutrientes esenciales
Una dieta variada debe incluir fuentes de proteínas magras, cereales integrales, legumbres, frutas y verduras. Para la salud ósea, es imprescindible el consumo de calcio y vitamina D. En México se estima que 10 millones de personas viven con osteoporosis, una condición que debilita los huesos y aumenta la probabilidad de fracturas. Cuando la ingesta dietética es insuficiente, la suplementación bajo supervisión médica se convierte en una opción eficaz.
Ejercicio de fuerza y movilidad
El ejercicio regular, especialmente los entrenamientos de resistencia y los ejercicios de equilibrio, ayuda a preservar la masa muscular y a mejorar la coordinación. Programas de bajo impacto, como caminar, natación o tai chi, pueden adaptarse a distintas capacidades y reducir la incidencia de caídas. La combinación de actividad física con una dieta adecuada potencia la absorción del calcio y favorece la densidad ósea.
Suplementación y evidencia cognitiva
Ensayos del programa COSMOS demuestran que la ingesta diaria de multivitamínicos durante tres años incrementa la función cognitiva en adultos mayores, logrando un efecto equivalente a retrasar el envejecimiento mental en casi dos años. Estos hallazgos respaldan la idea de que, bajo control profesional, la suplementación puede complementar una dieta balanceada y contribuir al bienestar mental.
En síntesis, la combinación de una nutrición oportuna, el acceso a los servicios gratuitos del INAPAM y la práctica constante de ejercicio constituye la base para que los mayores mexicanos vivan con mayor autonomía, energía y calidad de vida.



