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22 septiembre 2026

Sancocho ocupa el puesto 94 en la lista mundial de sopas

El sancocho colombiano se posiciona entre las cien sopas más valoradas del planeta, resaltando su diversidad regional.

Sancocho ocupa el puesto 94 en la lista mundial de sopas

El sancocho es un caldo espeso y nutritivo que reúne carne, tubérculos y maíz en una sola olla. Recientemente ha captado la atención de la comunidad gastronómica internacional al ser incluido por TasteAtlas dentro de su lista de las 100 mejores sopas del mundo ubicándose en el puesto 94. Este reconocimiento sitúa al plato colombiano al lado de preparaciones tan veneradas como el vori-vori paraguayo o los ramens japoneses, demostrando que la cocina latinoamericana también posee contendientes de alto nivel.

Posición del sancocho en el ranking internacional

El listado de TasteAtlas se elabora a partir de valoraciones de usuarios y expertos culinarios, quienes evalúan sabor, tradición y difusión global. En la clasificación, el sancocho colombiano obtuvo una puntuación de 4,1 sobre 5, lo que le valió el puesto 94. La lista está encabezada por el vori-vori de Paraguay (4,7), seguido por el beyran çorbası de Turquía (4,5) y el soto betawi de Indonesia (4,4). La presencia del sancocho entre estos titanes gastronómicos resalta la riqueza de sus variantes y su capacidad para adaptarse a distintos paladares.

Variantes regionales y elementos característicos

En territorio colombiano, el sancocho no es una receta única; cada zona imprime su sello mediante los ingredientes disponibles. Se puede elaborar con pollo, gallina, carne de res o cerdo y suele incluir una combinación de maíz, plátano (verde y maduro), yuca, ñame, papa, ahuyama y zanahoria. Asimismo, hierbas como cilantro, cebolla, tomate, apio y ajo complementan el sabor del caldo. Una de las versiones más icónicas es el sancocho de gallina del Valle del Cauca que se sirve típicamente con arroz blanco, aguacate y ají, aunque los acompañamientos pueden variar según la localidad.

El caldo del sancocho se caracteriza por su densidad y cuerpo, resultado de la cocción simultánea de carnes y raíces. La mazorca de maíz, al absorber parte del caldo, aporta dulzura y textura, mientras que el plátano aporta notas caramelizadas. Estas combinaciones hacen que, pese a las diferencias regionales, el plato mantenga una identidad reconocible: un plato abundante, reconfortante y apto para compartir en reuniones familiares, celebraciones o almuerzos de fin de semana.

Comparativa con otras sopas del Top 100

Al cotejar el sancocho con las sopas que lideran el ranking, se observa un punto en común: la utilización de ingredientes básicos transformados en platos sofisticados. El vori-vori, por ejemplo, combina harina de maíz y queso en pequeñas bolitas dentro de un caldo con pollo y verduras, destacando por su ingenio en tiempos de escasez. El beyran çorbası turco, preparado con grasa de cordero, arroz y pasta de pimiento, enfatiza sabores intensos y picantes. En contraste, el sancocho apuesta por la armonía entre carnes y raíces, ofreciendo una experiencia más calórica y tradicional.

Dentro de América Latina, siete países aparecen entre las 100 mejores sopas, con un total de 11 recetas. México lidera la representación con cinco opciones, mientras que Perú ocupa el tercer puesto en el ranking de mejores cocinas mundiales. Colombia, con su único representante —el sancocho— se posiciona en el puesto 23 de las cocinas más destacadas, lo que subraya la relevancia de este plato en la escena gastronómica global.

Recomendaciones para degustar el sancocho

Para disfrutar plenamente de esta sopa, se sugiere acompañarla con arroz blanco y rodajas de aguacate. Bebidas típicas como el agua de panela o una limonada fresca contrastan con la calidez del caldo, creando un equilibrio de sabores y temperaturas. Así, el sancocho no solo es una comida, sino también un ritual que refleja la hospitalidad y la diversidad cultural de Colombia.

Autor

María Vázquez

María Vázquez, zaragozana de 38 años con gafas y mirada analítica, rememora haber cubierto la crecida del Ebro en 2015 desde la ribera del Actur. Afirma la necesidad de rigor y contexto en cada pieza; es licenciada en Historia por la Universidad de Zaragoza y mantiene una columna semanal sobre vida urbana y políticas públicas.